
Por: Tele Figueroa
9 de Junio de 2026
Antonia del Carmen Peregrino Álvarez (1912–1982), nacida en el legendario barrio de La Huaca, Veracruz, fue mucho más que una cantante: fue la esencia misma del bolero y la intérprete insustituible de Agustín Lara. “La Sensación Jarocha” no solo cantaba; arrullaba y conmovía.
En lo personal, mi encuentro con su música tiene su propia historia. En la década de 1980, tras el cierre de la Planta Petroquímica en Ponce, fui trasladado por trabajo a la ciudad de Matamoros, México. Allí entablé una gran amistad con uno de los gerentes de la empresa, quien era un ferviente admirador de Toña la Negra. Fue en aquellas tertulias y charlas de sobremesa con mi compañero donde realmente comencé a conocer la historia de esta gran cantante.
Al momento de mi regreso a Puerto Rico, él me obsequió varios de sus discos de vinilo, un tesoro musical que de inmediato compartí con mi hermano Wil (QEPD).
De La Huaca para el Mundo
- Orígenes: Nacida el 2 de noviembre de 1912 en un entorno de escasos recursos.
- El debut infantil: El hambre agudiza el ingenio y el talento. Desde niña, Toña y su hermano Manuel (el gran “Negro Peregrino”) ya se ganaban la vida cantando en cafés y playas veracruzanas para apoyar a la familia.
La Trayectoria de una Leyenda
- El nacimiento del mito (1929): Debutó profesionalmente en el cabaret El Retiro de la Ciudad de México como “La Peregrina”. El ojo clínico de Emilio Azcárraga Vidaurreta y Enrique Contel hizo el resto: la rebautizaron como Toña la Negra.

- La musa del “Flaco de Oro”: Agustín Lara encontró en ella su voz perfecta. De esa unión nacieron himnos eternos como Lamento jarocho, Noche criolla, Palmeras y, por supuesto, Veracruz.
- Más allá de Lara: Aunque su nombre quedó ligado al de Agustín, Toña también dio vida a las mejores composiciones de gigantes como Rafael Hernández, Pedro Flores y Gonzalo Curiel.
- Pantalla gigante: Su talento saltó a la Época de Oro del cine mexicano, brillando en cintas como Payasadas de la vida (1934) y Música de siempre (1958).
Un Legado que Transporta
Pionera, fuerte y con un estilo único que definió una era musical en América Latina, Toña la Negra se despidió el 19 de noviembre de 1982.

De todo su repertorio, la canción que siempre me ha cautivado de manera especial es Veracruz. Su interpretación posee una magia tan singular que, al cerrarse los ojos y escucharla, te da la hermosa sensación de transportarte a ese bello lugar, tal y como ella lo describe. Una voz eterna que se quedó grabada para siempre en el dial de la historia y en nuestros mejores recuerdos.
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