
Por: Tele Figueroa
6 de Mayo de 2026
Jamás he olvidado la famosa pregunta: “Are you ready?”. Vamos a ver por qué.
Poco después de ser transferido del Departamento de Mantenimiento al de Recursos Humanos en Union Carbide Caribe, en Peñuelas, Puerto Rico, mi jefe, el Director de Recursos Humanos., me preguntó si estaba “listo” (ready) para presentar el entrenamiento de mantenimiento para los nuevos empleados de la planta. “Sí, por supuesto”, respondí casi de inmediato. Él continuó: “Bueno, Tele, después de eso necesitamos que hagas una presentación de tres días en nuestra refinería de Taft, Louisiana, para un grupo de nuevos ingresos. ¿Estás listo?”. (“Are you ready”?) “Claro que estoy listo”, contesté.
Pero, aquí entre nosotros, ese nuevo escenario era un desafío totalmente distinto para mí. Empecé a darme mucho ánimo para esta nueva aventura y me puse a repasar las diapositivas día tras día.
El sábado siguiente ya estaba en la planta de Taft, verificando que todo estuviera en orden para el lunes. El Gerente de Entrenamiento, un buen amigo mío, me dio la bienvenida: “Lo vas a hacer bien, Tele… eres bueno”. Muchos empleados del departamento me saludaban y me hacían la famosa pregunta: “Hey, ¿estás listo para el próximo lunes?” (“Are you ready for next Monday?). “¡Claro que sí!”, respondía yo con confianza.
Me asombraba ver a tanta gente entusiasmada por mi presentación y, a la vez, preocupada por si estaba “listo”. Eso me dio muchas esperanzas de que todo saldría de maravilla.
Esa noche, decidí salir a caminar por el histórico Barrio Francés de New Orleans. Había miles de personas y, por supuesto, yo no conocía a nadie. Pero algo extraño sucedió; todavía me pregunto cómo se filtró la información entre aquellas chicas. Como diez de ellas, en plena calle, me preguntaron si “estaba listo” (“Are you ready”?). Mi respuesta para todas fue la misma: “Sí, estoy listo, (” Yes, I’m ready”, thanks for asking”) gracias por preguntar”, y seguía caminando.
Noté que, tras mi respuesta, sus caras cambiaban y me gritaban cosas que, al día de hoy, sigo sin entender. ¿Por qué tanta gente en New Orleans estaba interesada en saber cómo me sentía por mi primera presentación en la refinería de Taft? Todavía no lo sé.
¿Alguien tiene alguna idea?
Leave a comment