
Por: Tele Figueroa
24 de Abril de 2026
Mi perro, Versace, y el gatito del vecino tienen una “charla” diaria en el patio. A veces no se ponen de acuerdo y se forma un alboroto de padre y señor mío. Versace, como es un Multipoo refinado y algo tímido, mantiene la compostura: ladra con elegancia y menea el rabo, siguiendo al pie de la letra mi filosofía de vida: “Que nada te espante, que nada te moleste”.
Yo siempre pensé que los animales domésticos eran naturalmente políglotas. Cada vez que tenían una trifulca, yo intentaba calmar al gato con los llamados tradicionales de Puerto Rico: “Gatito, gatito” o “Miau, misu”. El gato ni me miraba. Me sentía culpable, pensando que se marchaba ofendido.
Un día, mis nietas (que hablan inglés y muy poco español) me vieron pasando el trabajo y se echaron a reír. “Papa, ¡ellos no entienden español! Tienes que llamarlos en inglés”. Pensé que me estaban tomando el pelo.
Pero entonces, Iris exclamó: “¡Kitty, Kitty!” y, para mi asombro, el gato vino corriendo hacia nosotros, ¡rápido como un rayo!
Es realmente una maravilla de la creación. Pero también me pone a pensar: ¿cómo es posible que algunas personas se muden a los Estados Unidos y no aprendan el idioma, cuando aquí hasta los gatos del vecindario entienden el inglés? 😂
Leave a comment