
Por:Tele Figueroa
23 de Abril de 2026
Aquí me tienen, sentado en un restaurante de comida rápida con nombre de pollo (Chick-Algo, no sé…), observando el panorama. El lugar está a reventar de estudiantes; para algunos las clases terminaron y se han citado para “janguear” aquí y en los grandes centros comerciales.
En medio del bullicio, tres jovencitas se me acercaron para preguntarme si podían sentarse conmigo, ya que no había ni un hueco libre. Les dije que era un honor, y así lo hicieron. Una de ellas …que resultó hablar más que yo, ¡imagínense!…se fijó en mi camisa con el logo de “World’s Greatest Papa”. Le encantó. Me interrogó de arriba abajo y terminó preguntándome cuántos nietos tenía.
Intenté darle batalla y hablar más que ella, pero en cuanto hice una pausa para tomar aire, agarró los “topos” y no los soltó. Fue un rato muy gratificante.
Sin embargo, hubo un detalle que me puso a pensar. Al comentarles lo hermoso que se veía tanto joven reunido, me dieron las gracias y soltaron la pregunta de rigor: “¿Y ustedes, en su juventud, hacían algo similar?”.
Les contesté que sí… más o menos. No entré en detalles. No me arrepiento de mi vida ni de mis andanzas de jovencito; la disfruté a plenitud y vivo orgulloso de esa época. Pero siendo honesto, no creo que esas chicas me hubieran entendido si les contaba cuáles eran nuestros “puntos de encuentro” al finalizar el curso escolar.
Me preguntaron si para nuestro tiempo teníamos teléfonos celulares. Les contesté que sí, pero “más o menos” parecidos a los de ahora. No entré en detalles, pero el mío consistía en dos latas vacías de salsa de tomate unidas por un hilo de los que usábamos para las chiringas.
Entonces vino la ráfaga de preguntas: “¿Tenían Tik Tok?”. Les dije que sí, que era algo parecido pero que se llamaba (y se sigue llamando) Tic-Tac. “¿Y tenían Instagram?”, insistieron. Les respondí que teníamos algo similar llamado “Crucigram” y “Telegram”. Ahí fue que me miraron un poco raro.
Finalmente,” “Deb”(supongo que “Deborah”) la que hablaba hasta por los codos, me preguntó: “¿Y tenían Malls?”. Le contesté en la afirmativa; que teníamos dos principales. Uno era la Plaza del Mercado, con su aroma característico, su temperatura “agradablemente alta” y uno que otro borrachito durmiendo en una esquina. El otro se llamaba el “Star Mall”, pero la gente le cambió el nombre por el “Mol-estar”… ese existe y existirá siempre. Finalmente se marcharon. Al irse, una de ellas se despidió apretando mi mano con las suyas, con un cariño como si fuera su propio abuelo. Me arreglaron el día, de verdad.
Si les explico dónde jangueaba realmente mi grupo, o no me entienden o se mueren de la risa. Aquí les comparto la lista de nuestros “VIP Lounges” de entonces (prohibido reírse):
- El carrito del Piragüero: Nuestra red social en la esquina de la calle Mayor.
- El ABC: Con un sistema de climatización de vanguardia… o sea, un abanico.
- La Plaza del Mercado: Nuestro único “Mall”. Allí el jangueo era con Maví y refresco de raíces. Y claro, más aire acondicionado tipo abanico.
- La Catalana: Donde las sillas bailaban más que nosotros.
- Cafetería Lagares: El “fast food” “de los sándwiches. Casi siempre comíamos de pie porque aquello era un hormiguero, lleno de gente.
- El “Friquitín” frente a Valdejully y Segarra: Otra parada técnica para comer frituras, también de pie.
- La Lechonera El Porvenir en Machuelo: Lo más gourmet de la lista. Un lechón grasiento que era gloria pura.
Nací y crecí en ese ambiente y no lo cambio por nada. Pero ver a estas jóvenes hoy me hace preguntarles a ustedes, los “otros” de mi época: ¿En qué esquinas o negocios se la pasaban ustedes? ¿Dónde era su jangueo?

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