
Por: Tele Figueroa – (Teli di Ponci)
22 de Abril de 2026
Anécdotas que ni El Boricuazo conoce
¡Saludos, mi gente! Cada día me siento más orgulloso de nuestra sangre y de las historias que guardamos en el tintero. Hoy les traigo una que, si los herederos de la casa Dior se enteran, capaz que me mandan a buscar con un abogado… o con una invitación a París.
Resulta que hubo un Christian Aretalazba, de raíces vascas pero criado bajo el sol de Hormigueros, allá por el oeste de nuestra isla. Desde jovencito, el muchacho no soltaba la aguja; tenía un ojo clínico para el diseño femenino. A los 16 años, con más sueños que maletas, se lanzó a la meca de la moda: Francia.
Como todo el que empieza desde cero en tierra extraña, Christian tuvo sus tropezones, pero el hombre no se quitaba. Quería imponer su estilo francés con alma latina. El problema es que, por aquel entonces, otro Christian …un tal Dior… ya era la estrella máxima del mundo de la moda. Para no confundirlos, la gente del pueblo, con esa hospitalidad gala, se refería al nuestro simplemente como “Christian de Hormigueros”.
Ustedes saben que yo era muy amigo suyo. Una o dos veces al año me escapaba a visitarlo a su hermosa residencia en las afueras de París. Una tarde, mientras degustábamos un vino francés, de esos que bajan suavecito con su toque frutoso, Christian se me desahogó:…“Tele, las ventas están por el suelo. Tengo miedo de que el negocio se me hunda.”
Yo lo miré fijo y le solté la verdad del mercadeo:…“Mira, Christian, el éxito es 50% talento y 50% el nombre. Necesitas algo que pegue, algo que la gente no pueda olvidar.”
Ahí fue cuando salió a relucir el “slang” típico de nuestra zona oeste, donde la “e” se convierte en “i” casi sin querer. Christian, con esa humildad de jibarito, me preguntó:…“Pero Tele… ¿cómo un jibarito como yo, ‘di Hormigueros’, sin saber nada de administración, va a progresar en este ambiente?”
¡Casi escupo el vino! Le dije:…“¡Lo tienes! ¡Ahí está el nombre! Tu marca se llamará ‘Christian di Hor’, en honor a tu pueblo y a la forma en que ustedes hablan.”
Y así mismo fue. Con el tiempo, como en francés la “H” es muda y no se usa mucho, el nombre evolucionó a “Christian Di Or”. La campaña fue tan explosiva y el éxito tan grande, que nuestro jibarito terminó comprando los derechos de la marca original y el resto es historia de la moda universal.
Todavía hoy, cuando lo visito en su mansión, me recibe con un abrazo y me dice: …“Oye Tele, todavía no puedo creer que este jibarito ‘di Hormigueros’ haya llegado tan lejos. ¡Gracias por la idea!”
¿Qué les parece la historia? Tengan mucho cuidado con lo que opinan, que la alta costura es cosa seria. 😂
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