Grato Retiro: ¡Llegamos a la Estación!

¿A dónde hemos llegado?

Cada día que pasa le doy mil gracias a Dios por haber llegado. Pero… ¿haber llegado a dónde?

No me refiero precisamente a haber llegado a Texas, ni a vivir en Aliana, ni a haberme comprado un Rolls Royce (bueno, mi elegante SUV Toyota RAV4 se le parece bastante, ¿verdad?). Me refiero a haber tomado el tren correcto de la vida, en el carro adecuado y haber bajado en las estaciones precisas. Para mí, el tren sigue su curso y lo importante es atreverse a seguir montado para explorar nuevos rumbos. ¡Yo ya estoy anotado en esa lista!

El privilegio de la “Edad de Oro”

Sin más preámbulo: ¿llegamos o no a la “Edad de Oro”? Ese tren y las diferentes paradas donde pernoctamos y modulamos nuestras vidas …cuando fuimos chicos, jóvenes, adultos, casados, padres y abuelos; viviendo en Ponce, San Juan o Texas…son el motor que nos impulsa a ser optimistas y a no tener miedo a los retos alcanzables.

Haber llegado, a pesar de uno que otro tropiezo, rodeado de tantos seres queridos, es más que un logro: es un privilegio. Es haber alcanzado mi meta de vida.

Las nuevas reglas del juego

Pero atención, que en esta bella etapa las reglas del juego cambian drásticamente, quieran o no. Y créanme, aquí hay que seguir el manual “por el libro”. Una de las cláusulas de este “combo agrandado” es que hay que bajar revoluciones. Ahora nuestras actividades son inversamente proporcionales a los resultados: si intentas hacer todo como antes, vas a obtener mucho menos. Pero si lo haces de acuerdo a nuestra edad, los resultados serán más efectivos y cuantiosos.

El “Kit de Vida” (Lo que nos da pavor usar)

Ahí es donde muchos fallamos, a veces por orgullo o por vergüenza, y no usamos el “kit de vida” que nos toca:

  • Usar bastón: ¡Uy! Pecado mortal para algunos.
  • Hearing aids: ¡Ni se te ocurra mencionarlo!
  • Espejuelos de cristal grueso: “Zape”, eso no me lo pongo ni amarrao.
  • Cremas para la piel: “Mira, eso es cosa de… doñas”.

Mis planes “secretos” (¡No se lo digan a mis hijos!)

Yo, por lo pronto, me adhiero a las reglas firmemente. Sin embargo, tengo unos planes secretos que estoy consultando con mi almohada. Tengo que hacerlo a escondidas de mis hijos, porque sé que no me darán el visto bueno (aunque mis nietos seguro que sí). ¿Quieren saber cuáles son?

  1. Como el cabello ha escaseado, teñirme lo que queda de rubio o rojo.
  2. Ponerme una pantalla (arete) en la oreja para verme “cool”.
  3. Jeans con treinta agujeros y pantalones de colores chillones.
  4. Andar en chancletas 24/7 y usar boina de vez en cuando.
  5. Hacerme la manicura (¡que no es solo de mujeres!).
  6. Camisas con cinco botones abiertos para lucir mi “fornido” pecho.
  7. Batidos energizantes, levantamiento de pesas y subirme al techo de la casa.
  8. Tomar baños de sol, porque estoy más “jincho” que un copo de nieve.
  9. ¡Practicar lucha libre y cambiar el agua por el vino!
  10. Buscar novia: (Para los que enviudamos, ¡esto queda abierto a discusión! 😂).

Lo que de verdad importa ahora

¡Espero que no se hayan reído! Porque, aunque no lo crean, esto va muy en serio. Bueno… en serio les digo que todo eso que enumeré es exactamente lo que NO debemos hacer en esta preciosa etapa. (Bueno, lo de la novia lo dejamos para una discusión profunda con los hijos y nietos 😂).

Mejor hagamos cosas que de verdad nos nutran: una buena obra de teatro, un juego de baloncesto o de hockey sobre hielo, un paseo por la plaza para ver la gente pasar o ir a los “Chinitos” a saborear un mantecado de guanábana.

¡Atrévanse a vivir!

Todo esto nos ayuda física y mentalmente, eleva el ánimo y nos enseña a querernos más. Felicidades, mis panas. Llegamos a esta estación y queremos quedarnos en ella mucho tiempo más y con salud.

¡ATRÉVANSE!

Leave a comment