El “Síndrome de Piolín” o el negocio de nunca atrapar la presa

Por: Tele Figueroa

April 17, 2026

“¿Alguna vez te preguntaste por qué el coyote nunca atrapaba al correcaminos?”

¿Se han puesto a pensar por qué Silvestre nunca se comió a Piolín? ¿O por qué el Coyote siempre falla y Tom jamás liquida a Jerry?

La respuesta es más cínica de lo que parece: no se los comieron porque no les convenía. Si el gato atrapa al canario, se acaba el show, se apagan las luces y dejan de llegar los cheques por publicidad. Alguien dejaría de facturar lo que recibe mensualmente.

Sin embargo, lo que se deriva de esa “lección de dibujos animados” es mucho más complejo de lo que creemos. Existen teorías de comportamiento y administración que aseguran que estos cartoons reflejan la tragedia de muchas naciones.

Hace poco escuché una reflexión que me llamó la atención: “Si se los hubiesen comido, se acababa el entretenimiento y, por ende, las ganancias”. Bajo esta óptica, parece que el mundo está diseñado para que todos tengamos una “suscripción” vitalicia con los poderosos.

A veces me pregunto: con tantos avances en ingeniería, salud y ciencia, ¿cómo es posible que tras décadas sigamos arrastrando los mismos problemas de educación, seguridad y pobreza extrema, incluso en países desarrollados? ¿Es que no se puede remediar… o es que no se quiere?

Hay quienes alegan que el sistema está dirigido para que el problema persista. Si el problema se resuelve, se acaba el negocio. Da hasta temor pensar que la riqueza de unos pocos se genere a costa de mantener las carencias de los demás. Si hay pobreza, siempre habrá alguien diciendo: “Vota por mi, que yo acabaré con ella”.

En el área de la salud, el concepto es aún más crudo: un paciente enfermo genera más dividendos que uno sano. El enfermo tiene una suscripción de por vida con la farmacia y el médico. Lo mismo ocurre con las guerras; cada bala disparada es una factura cobrada por quien la fabrica. Parece que, para que este mundo ruede, el conflicto es un combustible necesario.

Esto es para reflexionar profundamente. Si esto es cierto, tenemos que luchar por lo contrario: para que el ciudadano tenga voz y voto real, seleccionando a personas cuyas ideas busquen soluciones definitivas, no parches rentables.

Yo he visto en mi país, desde que era niño, los mismos baches en salud, educación y seguridad pública. Personalmente, me cuesta creer que seamos tan calculadores, ¿o será que la realidad supera mi asombro? Lo que vemos y escuchamos nos pone a meditar.

¿Qué opinan ustedes? Me gustaría leer su opinión sincera en los comentarios.

Leave a comment