Lo “Obvio” y mi Bastón-Mantenimiento Preventivo para la Vida.

Experimentamos muchas situaciones curiosas en esta vida. Algunas nos parecen normales, es decir, de tanto verlas se convierten en parte de nuestro diario vivir; no nos causa sorpresa. Todas, cuando las observamos, son típicas de las personas con las cuales convivimos, del lugar que están, de la edad o tiempo en que eso sucede. Uno las clasifica como “obvias”. Pero, aquí quiero hacer un paréntesis para narrarles brevemente como un gran amigo mío definía lo que es “obvio“. Decía John, “ si preguntas cuál o por dónde se sale de esta oficina hacia el pasillo exterior, solo tengo que decirte”, “ahí, a tu derecha, está la puerta de salida”. Es “obvio” que cuando llegues a la puerta, la abras y salgas. No te tenía que decir, que al llegar a la puerta debes abrirla dandole vueltas a una perilla redonda que tiene en el lado derecho de la misma. Porque no? …porque es algo “obvio” que una vez encuentres la puerta, la abras; no hay que decirte, el como (aunque a veces tengo mis dudas con algunas personas,) 😂

Ahora bien, me voy a referir, para no hacer esta narrativa muy larga, que hay cosas “obvias” que nos suceden según vamos creciendo en edad. La gran diferencia la vemos cuando estamos en la tercera edad. Vamos ver algunas nada más y que no nos causa sorpresa…para nada:

. Tu cabello se torna blanco (a menos que te lo tiñas)

. Tú andar es más lento o reservado. (Ya no hay patines ni patinetas.)

. Por primera vez usas espejuelos.(algunos lo disimulan con lentes de contacto, pero a nuestra edad no nos gusta)

. Camisas anchas, nada ajustado. (No hay mucho que enseñar)

. La pipita. Se desarrolla una pequeña o grandísima barriga.(algunas son por las cervezas.” 😂

Tu mesa o botiquín está repleto de unos frascos que leen, CVS, Walgreens, Farmacia de la Comunidad, etcétera.(Eso es si tienes un buen plan médico)

. Se pueden apreciar unos taponcitos…con un pequeño cablecito por el lado…”No te escucho… ¿qué dices?…”

. Y algunos tenemos que repetirle las cosas como en veinte ocasiones. (A quien eso le moleste, vive en la “cochinchina”)

Todo eso es normal, y más aún cuando veo a un amigo de mi generación.

Pero este detalle que les voy a contar, no creo sea muy común y por nada debe sorprender a nadie. Es más, se ha hecho como un símbolo mundial, un ícono que describe a una persona de la tercera edad. De hecho, en la antigüedad, ese objeto era una pieza de vestir que simbolizaba autoridad, clase social, etcétera.

Me refiero al “bastón”.

He visto a varios de mis conocidos, damas y caballeros, usándolos. Me sorprendí al verlos así? No, para nada. Solo me alegré de verlos luego de tanto tiempo. No me fijé si caminaba lento, tenía canas, usaba camisa ancha, tenía taponcitos con un cablecito en los oídos, nada. Saben porque? Porque a esa edad es “obvio” que algunas de estas cosas. sucedan.

Ahora bien, porqué hice mención del bastón?

Yo no quería reseñar esto, no porque me sienta mal, pero, yo creo que en este nivel de nuestras vidas, tenemos que ser más sabios, tener más cortesía, ser más piadosos y como he dicho en ocasiones anteriores, ser además “Paternalista” en extremo, gracias a la bella influencia de nuestros adorables nietos. (Otra anécdota de mi amigo:” decía que la paciencia y el don de complacer lo pierdes completamente mientras crías a tus hijos. Luego vienen los nietos y te restituyen todo eso y mucho más 😂. Son el “boost”)

Voy a narrar entonces lo que me sucedió con relación al tema del bastón.Este gran y apreciado amigo, al verme despues de largos años, me mira asombrado y como con un semblante de frustración me dice,” — ¿Pero Tele, ya tú usas “eso”?

A mi no me importó ni me molestó que se sorprendiera. Creo que es natural en algunas personas. Yo personalmente, ni me sorprendo, ni me preocupo y a veces ni me huelen las “azucenas”. Lo que me asombró y llamó mi atención fue esa palabra o frase , “eso”. Suena como frustración , desprecio, como algo que no te gusta, algo que no va conmigo ni con él; le parece“gross”.

Yo, Tele, lo máximo, uso bastón de vez en cuando, pues mi tobillo derecho está hace unos años en huelga permanente. A veces lo uso y a veces no. Prefiero mil veces mi bastón -mi PM personal -que caminar con inseguridad. Al final del día, el bastón es autoridad, y mi tobillo en huelga sabe quién manda.

Al contarle esta anécdota, solo quería ilustrar o sacarme algo de adentro que lejos de molestarme, me apenaba, y creo que lo logré. Sigo queriendo y apreciando a mi sorprendido amigo como en los viejos tiempos, pues yo no soy quien para juzgar a nadie por su comportamiento, malo o bueno.

Bye…..

PD: Invito a mis lectores a comentar si ustedes también tienen su propio “PM” o alguna situación “obvia” .

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