El baile, la “Tóxica” y el Capitán Murphy

¿Taxi? ¡A mi QTH, por favor!

Por Tele

Dicen que el 99% de mis anécdotas me ocurrieron a mí o a alguien muy cercano. Y aunque parezca increíble, la que les voy a contar hoy es de esas que ni el mejor guionista de Hollywood se inventa. Todo surgió leyendo en Facebook la historia de una dama que, tras unas copas de más en su propia fiesta, pidió un taxi para que la llevara… a su propia casa. ¡La pobre estaba en la puerta de su residencia y no se había dado cuenta!

Eso me activó la memoria y me transportó directamente a 1962.

El baile, la “Tóxica” y el Capitán Murphy

Yo estaba en mi segundo año en el Colegio y, como cada fin de semana al llegar a Ponce, mis panas me invitaron a un baile en el Hotel Ponce Intercontinental. Todo iba de maravilla hasta que supe quién sería mi pareja: “Jane Doe”.

Miren, a esa temprana edad, Jane ya había dado positivo a “Tóxica”. Tenía un guille de come mi… (ustedes me entienden, esa palabra tan nuestra para la gente repugnante) que daba miedo. Pero como éramos amigos de la infancia y ella parecía tímida, acepté el reto. ¡Error de cálculo!

Parece que esa noche los astros se alinearon para traer de contrabando a mi viejo amigo Murphy. La actividad era junto a la piscina y, como el suelo estaba resbaloso, en un giro del baile perdí el equilibrio y, para no caer, le apreté el antebrazo.

¡Para qué fue eso! Ella alegó que yo me estaba aprovechando. Por más que le juré que no fue orquestado, la “tóxica” subió de nivel. La llevé a su mesa y, con la excusa de ir al Front Desk para hacer una llamada (porque en aquel entonces los celulares eran cosa de los Jetsons o de Dick Tracy), planeé mi fuga táctica.

El “Fallo” del Siglo

Salí decidido hacia el estacionamiento, pero al llegar a la puerta principal me cayó el balde de agua fría: ¡Tele, qué fallo! Yo no había traído carro; me habían recogido ellas en su auto.

Imaginen el cuadro: no podía volver a la mesa a pedir un aventón después de la “espantada” que acababa de dar. Por suerte, los que conocieron el Ponce de antes saben que La Perla Taxi siempre estaba al quite. Ellos resolvieron mi problema y me llevaron directo al QTH para entrar en modo “ZZZZZ”.

Una consulta de muchos $$$

A estas alturas, sigo investigando y gastando en consultas (aunque no lo crean) para entender a qué lugar específico pensaba Jane que yo me dirigía con aquel apretón de brazo. ¿Necesitaría un plano de construcción para entender su lógica? Si alguien tiene la respuesta, envíeme un mensaje por Messenger o venga aquí a Houston a explicármelo. Ya saben lo “cándido” y tímido que soy… 😇

Moraleja de la noche:

  • Don’t Drink & Drive.
  • Don’t be a hostess & Drink.
  • Y sobre todo… ¡Asegúrate de tener las llaves de tu propio carro antes de salir huyendo de una tóxica!

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