
Muchos me preguntan qué hago ahora que estoy retirado. Mi respuesta favorita siempre es: “hacer lo que me da la gana”. Pero ojo, que eso tiene su ciencia y hasta sus personajes internos. Hoy les comparto una reflexión sobre esa libertad y por qué, a veces, el conflicto más grande lo tengo conmigo mismo. ¡Pasen y lean!

Los que por aquí se sacrifican y leen mis sandeces… sí, las mías, las de Telesforo… ya se habrán dado cuenta de que, de vez en cuando, uso la frase: “me gusta hacer lo que me dé la gana”, ahora que, gracias a Dios, disfruto de mi retiro laboral. 🙏
Algunos piensan que esa frase significa algo así como: “aquí se hace lo que yo diga”. Pero no, no, no… están bien lejos de la realidad.
“Hacer lo que a uno le da la gana” no siempre es rebeldía ni imposición. Muchas veces es simplemente autonomía, libertad personal y, por qué no decirlo, madurez. El problema surge cuando esa idea se lleva a una discusión sin respeto, sin escuchar al otro y sin buscar puntos en común. Ahí es cuando dejamos de buscar soluciones y empezamos a buscar ganar, aunque sea perdiendo la paz. 😬

Y entonces aparece Don Popolín y suelta la pregunta incómoda: —…¿Te has dado cuenta de que muchas veces eso de “hacer lo que te da la gana” termina en conflicto?
Porque conflicto… dicho sencillo… es desacuerdo, choque, enfrentamiento.


Y ahí entra Junior (sí, yo mismo 😅) y afirma: —Una discusión nunca se gana.
¿La razón? Tal vez ganamos el argumento… pero perdemos la empatía, el buen ambiente y, a veces, hasta la relación. El que “pierde” suele quedarse herido, y eso luego se nota en silencios, distancias y fricciones futuras.
¿Existe un ganar-ganar cuando pensamos distinto? Si lo único que queremos es salir victoriosos, también queremos que el otro pierda. Y entonces la gran pregunta es: ¿cómo se siente la otra persona? 🤔
Y digo yo, Don Tele: ¿Cómo podemos hacer lo que nos dé la gana sin dejar huellas ni cicatrices en el camino?
Don Popolo opina que la clave está en escuchar, mostrar empatía y aceptar que pensar diferente no convierte al otro en enemigo. La meta no es que alguien pierda, sino que ambos entiendan sus puntos de vista.
Pero entonces aparece Doña Andreína y dice: —…Yo estoy sola, así que hago lo que quiera y punto.
Comay… ¿no se ha dado cuenta de que muchas veces, cuando hacemos lo que nos viene en gana, es después de haber tenido un buen julepe con nosotros mismos? 😅
Porque, seamos honestos, en la mayoría de los casos, la persona más difícil con la que tenemos conflictos somos… nosotros mismos.
PD: ¿Que por qué usé varios nombres para hablar de mí mismo en este escrito? Fácil: ¡porque me dio la gana! 😄
Telesforo Figueroa Diciembre 2025 (Adaptado del artículo “Gestión de conflictos”, Google, mayo 14, 2014)
Leave a comment