
Este tema tiene muchas ramificaciones, pero hoy quiero sintonizar una sola frecuencia: la soledad del operador. > Un pasatiempo se define como una actividad para el disfrute personal sin fines de lucro. Pero cuidado, que en la Radioafición, el “beneficio” suele ser inversamente proporcional a la paz en el hogar. La gran desventaja es que, la mayoría de las veces, operamos en modo simplex: solos. “Es la gran ironía del radioaficionado: estamos conectados con un tipo en Japón, pero a kilómetros de distancia de la persona que está en la habitación de al lado”.
Claro, hay quien disfruta ese aislamiento. El único momento de “comunidad” real es cuando hay que subir una torre y, de milagro, consigues a alguien que te dé la mano (o que aguante los vientos).
Seamos francos: hay hogares donde la XYL cataloga al radio como “la otra”. Y no hay que explicar mucho. Preferimos el calor de los tubos del transmisor que el de una salida familiar. Hemos dicho: “Vete con los nenes, que hoy Corea del Norte está en el aire”. O la clásica mentira piadosa: “Tengo algo importante del trabajo”, cuando en realidad vas camino a Cabo Rojo a ver si logras cazar Desecheo desde la costa.” La XYL no solo compite con el radio por tu tiempo, sino por el presupuesto. Para ella, ese amplificador lineal no es ‘equipo esencial’, es el viaje a las Bahamas que nunca se dió.
¿Apartamentos? ¡Ni regalados! Un radioaficionado ve un condominio de lujo y solo ve una jaula de Faraday sin permiso para poner una antena de hilo. Preferimos levantarnos a las 3:00 AM, no por un tema de próstata, sino porque a esa hora la banda está abierta y el DX no espera.
Lo dejo aquí para no saturar el canal, que después dicen que mis comunicados son muy largos. En la segunda parte, hablaremos de lo que hemos dejado en el camino: el cine, caminar por el barrio y ese extraño concepto llamado “ejercicio”.
73, quedo QRV.
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