
Un consejo para padres con niños pequeños
A la hora de gestionar los regalos que Santa Claus traerá en esta Navidad, les comparto un secreto para lidiar con el posible desinterés de los chicos hacia algún juguete específico. Este detalle, les aseguro, salvará la situación.
Cuando compren los juguetes, asegúrense de que vengan en una caja de cartón grande. ¿Por qué?
Es simple: los niños jugarán con sus juguetes nuevos por un tiempo limitado; tarde o temprano, terminarán en un rincón o en el baúl de los recuerdos. Sin embargo, esa caja de cartón vacía se convertirá en su regalo más preciado y en su juguete favorito por mucho tiempo. ¡Así es la lógica infantil! ¿O me van a decir que no es cierto?
Pero ojo, no me malinterpreten: no se trata de regalarles solo una caja vacía. El “hechizo” de la caja solo funciona cuando ellos experimentan la emoción de ver los juguetes dentro, sacarlos, jugar un rato y, finalmente, lanzarlos por ahí. Es en ese momento cuando la caja cobra vida.
Si alguno de ustedes decide ignorar este consejo, prepárese para las consecuencias: un estado de “Tantrum Continuum” (berrinche incesante) por largo rato. Y, por favor, si eso pasa, ¡díganle a sus hijos que este servidor no tiene la culpa!
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