El contraste de nuestra música navideña

Mientras desayuno en casa de mi hija mayor, la escucho tararear una melodía que es un ícono de esta temporada tan hermosa: “Arbolito, arbolito, campanitas te pondré… iremos por el camino, caminito de Belén, porque esta noche ha nacido el Niño Rey”. Es una letra preciosa e inspiradora, con un mensaje que abraza la verdadera esencia de estas fiestas.

Sin embargo, ese momento de paz me lleva a una reflexión necesaria: ¿Por qué le prestamos atención a cierta música que algunos artistas lanzan al pueblo puertorriqueño como si fuera una joya, cuando en realidad es una falta de respeto?

Me refiero específicamente a la canción que se ha puesto de moda en Puerto Rico este año, de la autoría de un cantante a quien siempre he tenido en un estandarte de gran importancia. Quiero decirle al señor Víctor Manuelle, con mucho respeto, que su tema de doble sentido es una ofensa directa e innecesaria a nuestra tradición navideña. La chabacanería no debería tener lugar en una época tan sagrada y de tanta reflexión.

Muchos se preguntarán: ¿Por qué sucede esto en nuestra “Isla del Encanto”? La respuesta es sencilla: porque un sector de nuestro pueblo auspicia estas vulgaridades. Así de simple.

Siento que, como sociedad, vamos descendiendo cada día más en cultura, lenguaje y costumbres en mi querido Borinquen. Si dejáramos de auspiciar este tipo de “trabajos musicales”, le haríamos un enorme favor a la verdadera música típica de nuestra tierra.

¡Qué pena que, teniendo tanta riqueza cultural, permitamos que se empañe nuestra identidad!

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